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La Crónica 18 de enero de 1919
Casi 100 años antes de la panpdemia del COVID 19, a fines de 1918, llegó al Perú la "gripe española", una mortal pandemia de la que poco se ha escrito.
Quizás una de las razones es que el año de 1919 tuvo un comienzo lleno de acontecimientos sobre todo en el campo de las luchas sociales. Las luchas por las reivindicaciones obreras se intensificaron y el paro general iniciado el 13 de enero hizo que el dia 15 se diera el decreto la jornada de 8 horas de trabajo.
Estos acontecimientos acapararon la atención de los periódicos y, los estragos que la epidemia de la "gripe española" causaba pasaron casi inapercibidos. Pero en algunos lugares del Perú, como en el departamento de Ancash, especialmente en Huaraz y Recuay, se registraron muchas muertes.
El periódico huaracino El Huascarán del 14 de enero de 1919 publicó una carta escrita por dos representantes de los obreros de The Anglo French Ticapampa Silver Mining Company, (empresa minera que en algunas épocas tuvo mas de mil trabajadores) dirigida a ese diario y a El Departamento cuyo tenor fue el siguiente: Ticapampa, enero 11 de 1919 Señores directores de "El Huascarán" y de "El Departamento" Huaraz Muy señores nuestros: Conocedores del humanitario espíritu de ustedes; desesperados cómo nos encontramos nosotros, los de la clase obrera, por nuestra desgraciada situación con motivo de los estragos que la epidemia grippal viene haciendo en este centro minero y ya que las autoridades locales no han echado en el más completo olvido, rogamos a ustedes que por medio de la prensa hagan público nuestro clamor para conseguir que los poderes públicos y las instituciones de caridad nos presten el auxilio de que también somos merecedores. Nuestra situación, repetimos, es de lo más desesperada: carecemos absolutamente de asistencia y de medicamentos; y lo que es más grave, de alimentación, causa por la cual es mayor la espantosa mortalidad. Si bien muchos de nosotros hemos logrado salvar de la acción de la peste en cambio sucumbimos indefectiblemente por la falta de víveres, pues nadie ignora, que todos nosotros vivimos del Socorro diario que tomamos y la bodega de la empresa pero como está clausurado indefinidamente todo despacho ya es de maginar, cuál es nuestra situación. Se hace, pues, preciso impostergable que el señor gerente ponga al frente de la bodega a cualquier persona aún cuando no sea el empleado habitual para que lo socorra con los principales artículos de general consumo, cómo son el arroz, el azúcar, las harinas, etcétera cuyo valor nos será descontado de los trabajos que hemos hecho durante la última quincena y de los que hagamos al recuperar nuestra salud. Es verdaderamente horroroso, el ver que hasta en la calle, a cada paso yacen los cadáveres de nuestros compañeros, quiénes al carecer de medicinas, de alimentos y de personas que se lo suministren, salieron a buscarlo desesperadamente para encontrar la muerte en el camino. Esperando a ustedes señores directores. la humanitaria labor que le encarecemos, nos suscribimos sus humildes y atentos servidores. Por nosotros y por nuestros compañeros Faustino Maguiña y Dionisio Romero
(El Comercio de Lima la reprodujo el 21 de enero de 1919).
Mientras eso sucedía en Recuay, en Lima se formó una comisión integrada por "univesitarios y vecinos de Ancash" que el 18 de enero se apersonó al diario La Crónica, pues habían presentado un memorial al Ministro de Fomento y solicitaron su publicación en ese diario, lo que se hizo el día 19. Reproducimos parte de ese memorial: |
Señor Ministro de Fomento:
Los suscritos, vecinos del departamento de Ancash, residentes en esta capital cumpliendo la comisión que se nos encomienda por los hijos de Recuay y presididos por el diputado de la provincia doctor Miguel A. Moran, a usted respetuosamente nos presentamos y decimos: Que las informaciones llegadas por el último correo en el vapor "Cachapoal" y el relato personal hecho por pasajeros venidos en él confirma ampliamente las noticias recibidas sobre los estragos que la mortífera epidemia gripal viene ocasionando en todo el departamento. Pero donde sus efectos genera un cuadro de terror y de espanto es en las poblaciones de Recuay y Huaraz, alcanzando la mortalidad un porcentaje de veinte defunciones seguidas en cada una de ellas con hemorragias de sangre por la sobrecogidos de pánico y terror y un ochenta por ciento atacados del mal. Se registran casos de personas que fallecen repentinamente por las calles con hemorragias de sangre por la boca y la nariz y que desaparecen familias enteras sin que nadie acuda en su auxilio. Tal es el terror que estás escenas originan que los cadáveres permanecen impulsos por varios días viéndose en la necesidad de transportarlos en burro en hacinamientos macabros y en el último de los casos se apela al concurso de enterrarlos cavando una fosa tras de sus propias moradas.
En Recuay, lugar donde parece haberse convertido en un verdadero flagelo está epidemia, han perecido en el espacio de diez días más de 20 personas pertenecientes a las principales familias, sumandose también la proporción de 15 a 20 el número de defunciones diarias. Solo en la empresa minera de Ticapampa, ubicada en este Distrito han perecido a la fecha 120 horneros y 160 barreteros, cuyas familias se mueren de hambre por falta de auxilio que en horas de tribulaciones niga la empresa cínicamente befando y violando los derechos que la ley les acuerda. Pues el gerente, después de clausurar los trabajos a huído al puerto de Huarmey, abandonando y dejando en medio de la más desoladora miseria, el personal de empleados y operarios que ni siquiera han cuentan hoy con el auxilio del médico contratado por la Empresa, quien también enfermo se ha constituido en Huaraz. Además no existen medicamentos de ninguna clase que la empresa está en la obligación de suministrar habiéndo llegado la falta de escrupulosidad y crueldad hasta cerrar las bodegas y cantinas.
Cómo esta situación de angustia y de pavor no puede ser contemplada con indolencia por los que formamos parte de aquella colectividad donde residen los seres más queridos para nosotros muchos de ellos ya desaparecidos víctimas del flagelo que las azota; y ya que los representantes del departamento hacen caso omiso del primordial deber que les incumbe, siquiera en aras de un sentimiento humanitario para con los pueblos que les confió su representación y que Ancash juzgará y tomará debida nota, ocurrimos a la alta justificación de usted, haciendo un llamamiento a sus más altos y generosos sentimientos para impetrar la petición que pasamos a formular. |
En el número 57 de la revista Sudamérica correspondiente al 25 de enero de ese año se publicó esta nota:
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| Sudamérica nº 57 25 de enero de 1919 |