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Licenciado en Educación - Historia por la UNMSM y diplomado en Estudios Musicológicos Peruanos por el Conservatorio Nacional de Música. Estudios de Musicología en el Conservatorio y en la Universidad de Ginebra. Publicaciones: - El Misterio del Cóndor - Método de Guitarra Andina Peruana - Diversos artículos en revistas y periódicos. Conferencia Magistral sobre El Cóndor Pasa… en el VI Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero. Georgetown University (ATP) Y diversas conferencias en el país. Actualmente está enfocado en investigar la historia de la música popular en la ciudad de Lima.

sábado, 24 de enero de 2026

NOTAS COMPLEMENTARIAS SOBRE "PAN FRÍO" MARIANO VELANDO

 

"La Prensa" 29.11.1908

    En este blog, el 2 de noviembre de 2018, publiqué una nota sobre Mariano Velando: "Pan frío" y el Cancionero de Lima. Velando era vendedor ambulante de "El Cancionero de Lima" y recorría las calles de Lima cantando las canciones que se publicaban en él (se puede leer la nota haciendo click en: "PAN FRÍO" Y EL CANCIONERO DE LIMA)

        Nuestro gran amigo José Félix García "Nemovalse", recientemente ha publicado algunos de sus hallasgos sobre este personaje. Entre ellos la partida de bautizo, bautizo ocurrido en el Callao en agosto de 1864, año probable de su nacimiento.   Los hallasgos de Nemovalse se pueden leer en:

https://nemovalse.wordpress.com/2026/01/08/personaje-popular-de-antano-pan-frio-voceador-de-el-cancionero-de-lima/

        Por nuestra parte queremos añadir información que hemos encontrado. Se trata, en primer lugar, de un artículo publicado en el diario "La Prensa" del 29 de noviembre de 1908 y, dado su interés los trascribo.

Entrevistando a "Pan Frío"—La bronquitis de los cantores ha hecho presa en el popular cantor—Refinando el gusto “Pan Frío” es un virtuoso del canto.

Uno de nuestros redactores, que por la naturaleza de los servicios informativos que le están encomendados ha de visitar con alguna frecuencia los hospitales de Lima, ha tenido oportunidad de sorprender en uno de ellos a "Pan Frío", el cantor de la ronca voz, vulgarizada en rimas anónimas, en condiciones verdaderamente económicas, en condiciones que no harían la fortuna de Carusso.

He aquí cómo cuenta nuestro redactor su entrevista con el tipo popular, del cual hace una sucinta biografía.

No nos hubiéramos atrevido a preguntarle por su nombre. ¡El suyo tan conocido!  que maldita la falta que le hace un nombre y un apellido.

"Pan Frío", el cantor de escuálida figura, cuya garganta modula notas que nuestro pueblo aprende cuidadosamente, el vendedor de los cancioneros, atravesaba los jardines del hospital con el paso vacilante y cuidadoso de la persona que no ha calzado y sabe lo que son los guijarros y cómo duele el enclavamiento de uno de éstos en la epidermis. Avanzaba con un libro en la mano. Estaba tan entretenido en la lectura que no distinguió a nuestro fotógrafo enfocarle y tomarle la instantánea que tenemos el agrado de ofrecer a nuestros lectores.

Nos acercamos a saludarlo y nos acogió con la reserva habitual de los que saben que son pocas en el mundo las personas que les tomen en serio. Contestó con reservas a nuestro saludo. Al anuncio de que lo habíamos fotografiado para "La Prensa" hizo un gesto de desagrado. Manifestó su impresión.

—¡Como se lee tanto "La Prensa” me van a fastidiar en cuanto salga! Aquí mismo se burlan de mí. Y no sé por qué es…

—Así nos pasa a todos, le dijimos intentando consolarle, cuando se burlan de nosotros, somos nosotros los únicos que ignoramos que lo están haciendo...

La respuesta debió parecerle un tanto metafísica; porque arrugó el ceño y varió de conversación.

—Yo no me llamo “Pan Frío", nos dijo: me llamo Mariano Belando [sic] y soy natural del Callao y cuento 40 años de edad. Yo he trabajado en todos los oficios. Mi padre fue militar y peleó la guerra con los españoles Yo estaba niño entonces, pero recuerdo algo de aquella batalla... [La referencia debe ser al combate del 2 de mayo de 1866. De acuerdo a su partida debería tener dos años... ¿Cómo es que recordaba aquella "batalla"?. Añadido].

Y entonces adquirió un aire tristón, su cara arrugada de viejo prematuro, sus ojos pequeños, inquisitivos, se fijaron en el espacio en actitud escrutadora, como si buscara en él al padre extinguido, al padre cuyo recuerdo impreciso acabábamos de evocar con la involuntaria indiscreción de los periodistas.

Le dimos una palmada en el hombro e hicimos bien. Aquel estimulo lo sacó de su honda meditación. Volvió a la realidad de la vida. Y luego con una mueca desdeñosa nos preguntó cuándo publicaríamos el retrato y si le obsequiaríamos una copia.

—Una copia, dos, tres, cuantas tú quieras, pero vas a decirnos algo sobre tu vida hasta el momento en que te dedicaste a vender cancioneros, haciéndoles un disentible [sicreclame.

—Ya les le dicho cómo me llamo, quién fue mi padre y dónde nací. Desde pequeño quise ayudar a mi madre y trabajé en cuanto se presentaba. El trabajo no es cosa que se pueda estar eligiendo mucho. ¡Ya ve usted! Yo he sido de todo. Desde chiquitín me dijeron unos amigos de mi padre que tenía buena voz. Y yo cantaba siempre, cantaba en las iglesias cuando había música, en las calles cantaba sin acompañamiento, y en mi casa con acompañamiento... de algunos puntapiés de mi señor padre, que en gloria esté, al cual maldita la gracia que le hacían mis líricas aficiones.

Hace unos seis años que comencé a hacer el negocio que hasta ahora ejerzo. En los primeros días los granujas me seguían de cerca, me apedreaban, me insultaban. Yo me había resignado a todo y aceptaba esas chuchufletas porque me convenía aceptarlas, ya que en esa resignación se iba mi negocio.

—Después el público fue acostumbrándose a mi aparición en las calles, con una gorra blanca en la cabeza, unas botas bastante creciditas en los pies y una ropilla en estado de merecer. La entonación de las canciones me las proporcionan unas señoritas muy buenas que tienen una voz como los ruiseñores y que saben de corrido la letra de estas canciones como si fueran ellas mismas las que escribieran los versos. Son unos monstruos…

—¿Muy feas eh?

—No señor, unos monstruos de talento. ¡Si usted las oyera!

—¿Tú las imitas bien? "Pan Frío” aprovecha de la resignación con la cual escuchamos los datos que nos está proporcionando para darnos una muestra de sus habilidades como cantor y decirnos:

—Las cosas hay que oírlas para decir si son buenas. Allá va el "Suspiro"

—¿Qué es eso?

—Una canción muy, triste,

Venga.

A pesar de la prohibición que reza en unos cartelitos bastante deteriorados, nos reclinamos en una de las columnas del jardín porque creemos que la emoción va a hacernos daño; Somos muy susceptibles.

“Pan Frío" mira en torno suyo

—¿Qué miras?

A las madrecitas no les gusta mucho la buena música.

Y en momentos que nos preparábamos a decirle que las madrecitas tenían muy buen gusto, comienza "Pan Frío"

               El suspiro suele ser

                    el más grato mensajero

                    el juramento primero 

                    que hizo el hombre a la mujer.

    [Una versión de "El suspiro", cantada por Fred Rohner en "La Catedral" se puede apreciar haciendo click en este enlace "El suspiro"]

La canción era larga, nos sería difícil recordarla en todas sus partes, El cantor al terminar, buscó en nuestra fisonomía una exteriorización de agrado y al no encontrarla dijo:

—No son muchas las personas a las que les gusta la buena música...

Entonces le preguntamos por su permanencia en el hospital. Nos dijo que él no sabía qué enfermedad tenía: que tosía un poco y que la tos no lo dejaba.

Nos acercamos entonces al interno de la sala, un joven de largo mandil que estudiaba cuidadosamente y que nos acogió con muestra inequívoca de desagrado, y que al ser interrogado por nosotros nos contestó con sequedad.

—Tiene una bronquitis.

"Pan Frío" tiene una bronquitis ha dicho el interno de la cara severa, de la voz seca y del largo mandil. Y el damnificado se repito la palabreja para no olvidarla.

Entonces preguntamos a "Pan Frío" por el trato que recibe. Dejémosle la palabra.

—Es muy bueno, la madre es muy buena, el doctor es muy bueno, los remedios son muy buenos...

—¿Y la comida?

—Usted dirá, por la mañana una gran tasa de leche pura, con un dedo de nata, con un par de panes que da gusto verles y más gusto aún comerles. En el almuerzo un caldo riquísimo muy calientito, de un sabor que basta para abrir el apetito a un poste y mucho más a un cristiano que es más sensible; un gran plato de arroz con un beafsteak jugoso grande y suave, un plato de guiso, una tasa de leche. Y eso que estoy casi a dieta…

Hemos de confesar que la declaración nos abrumó, porque no estábamos preparados a escucharla, Nos preparábamos a continuar nuestra entrevista con el tenor callejero; pero en esos momentos se acercaba al grupo, que formábamos nosotros, una religiosa que avanzaba tranquilamente con su vestido azul y su blanca corneta. Era el fin de la entrevista. Un fin triste, con la profunda tristeza de todo lo quo sale de la vida en la vida misma. Era un fin digno de una entrevista entre un mal tenor y un mal periodista, digno de la charla quizá un poco tonta de un hombre que ha de contarlo todo al público, para ganarse la vida y un hombre que ha de cantárselo todo al público, aunque su garganta se niegue a dar paso a notas tristes. Pensamos al abandonar el Hospital en que la laringitis del cantor trae a la mente la idea de la parálisis del periodista, la parálisis de las manos que escribieron mucho, bueno o malo. ¡Qué más da!

Y entonces deseosos de vengar la sequedad abrumadora del trato del interno joven y del largo mandil, que estudiaba cuidadosamente reclinado en la mesa do la sala, le formulamos un voto irónico:

¡No sea usted periodista!

Y allí, en la sala larga, en la sala clara, donde los enfermos reciben de la pública caridad un auxilio y un consuelo, creímos hallar un algo de profundamente triste, abrumadoramente triste.

¿Sería la canción de "Pan Frío" la cara triste y seca del interno?

H. V.

"La Prensa" 29.11.1908

* * *
    En la década de 1910 la popularidad de "Pan Frío" era grande. EL 11 de agosto de 1913, la "Gran Compañía de Opereta, Zarzuela y Baile LAURA OBREGÓN" presentó en el Teatro Mazzi una función por tandas, en la que en primera tanda se exhibió "la Corte del Faraón" [zarzuela española, llamada también "opereta bíblica". Un fragmento de ella se puede ver en este enlace La Corte del Faraón] "con nuevos y graciosísimos couplets". En segunda tanda "Música Peruana" "con estreno de nuevas escenas y presentación de los tipos populares Nicanor de La Maza, Diablo músico, Pan frío y Machaco y, en tercera tanda "El príncipe casto".

    En los años siguientes la popularidad de Pan Frío no decayó, lo prueba un segundo artículo que mostramos. Fue publicado en la revista Don Lunes semanario popular Año I Nº 13 del 2 de abril de 1917(semanario fundado por Humberto del Águila, Félix del Valle y Federico More). Leamos.

BREVE REPORTAJE A “PAN FRÍO”

La evolución de una vida.— “Pan Frío” tenorio.— La vida de puro cantor.—Malas canciones y peores chistes

"Pan Frío" es un genuino producto de este medio que, según no sé qué filósofo criollo, es un mediecito de plomo con agujero. El que se mete por el agujero—no cabe sino una aguja— llega a lo que quiere.

Pan Frío no quiso ser más que vendedor de los cancioneros populares y se pasa la vida de puro cantor como los ministros se la pasan de ministros con puro. . . en la boca.

"Pan Frío" merece reverencias, solicitudes y respetos. Inició su vida pública con la venta de cancioneros y no se ha pasado a catedrático de literatura de nuestra Universidad a pesar de que se habla tas con tas con muchos…

—Hola, "Pan Frío"

— ...Yo soy un pobre cisne…

—iQué bien cantas!... Pero eres más soso que un pan con babas. Voy a hacer un reportaje. ¿Y tus botas?

—Se las llevó el doctor Durand a la Argentina. Jé… jé… sí, pues.

—¿Tienes relaciones con los políticos?

—Con mis afines, no más... Jé… jé… "Pan Frío" se ríe con esa formidable cachaza que Dios le ha dado y que es el encanto del público.

—Qué opinas del presidente?

—¿Yo?... Ay mi conejito. Que, por él me muero…

—¿Pardo es tu conejito?

—No, hombre. Concha, que también tiene su canción:

Y sé que Concha, que Concha

a Pepe no dejaría

porque ello, hacerle seria

a su apellido una roncha.

….

Yo sé q' Concha, que Concha…

—¡Eso es muy malo!

—Lo hizo Ugarriza, repentinamente.

              —Y de Muñoz, el nuevo ministro de gobierno ¿qué opinas?

—También tiene su canción con música de "La Viejecita"  

Con la boca abierta

hasta aquí he llegado…

—Hola... ¿Y sobre Riva Agüero

—Tiene su canción:

Vengan valses,

vengan polkas

Vengan sin cesar,

que no hay mayor placer

que el de mandar…

y más mandar…

—Eso es del "Encanto de un vals", jé...jé...jé...

—Oye "Pan Frío" ¿y para Puente?

—Hay su canción:

Puente nadie pasa

por tu dignidad

Coro

Puente, nadie pasa

por tu dignidad...

¿Qué les parece?

—Iguales a los otros...

—También son de don Pedro.

—Y del de Fomento, ¿qué me dices?

—Esa canción es de rehilete. Hay que decirla muy seguida. Es sacada de mi cabeza...

—Je...jé…jé… Si…

—Eres un soso

—Pero estás elegante?

—Es que me he dedicado a la conquista de Eva. De las hijas de doña Eva del Paraíso…

—del Paraíso de la Plaza de Toros.

—¡Que no hombre! ¡Del Paraíso celestial!...

—Hombre Qué novedad! ¿Y a cuántas llevas rendidas?...

—He perdido mi libro de teneduría. —Eso quiere decir que has rendido a muchas.

—Rendidas ocho.

—¿Y fatigadas?

—Algunas.

—Y cómo haces para reducirlas [sic]?

—Métodos de los yanquis, pues, importados con exclusiva. . . Tengo dos sistemas: el oral u séase [sic] las voces de los versos de los poetas jóvenes que me las pone en punto mayor de voluptuosidad y el manómano que es el lenguaje mudo pero eficaz de las manos. ¿Qué la "endividua" que trato de conquistar se opone porque es soltera; dos versos de poeta modernista tirados con la delicadeza aristocrática de dos pedradas me las aturde... 

¿Qué la endividua es viuda? Entonces recurro á métodos suplentes. ¿Que está separada del marido? La llevo al Zoológico á ver los leones, ¿qué se muestra escurridiza? la doy una vuelta por otra parte, ¿que se resiste todavía? no hay que darle más vueltas entonces: esa mujer es la sucursal de Hindenburg...  

—Me estás resultando una tempestad para las damas, "Pan Frío".

—Una tempestad con todos sus efectos. 

Ya sabe el lector, "Pan Frío" Tenorio. Es lo único que le faltaba al país. "Pan Frío" tenorio y el "doctor" diplomático.... 


lunes, 19 de enero de 2026

LA GRIPE ESPAÑOLA EN ANCASH EN 1919

 

La Crónica 18 de enero de 1919

    Casi 100 años antes de la panpdemia del COVID 19, a fines de 1918, llegó al Perú la "gripe española", una mortal pandemia de la que poco se ha escrito. 

    Quizás una de las razones es que el año de 1919 tuvo un comienzo lleno de acontecimientos sobre todo en el campo de las luchas sociales. Las luchas por las reivindicaciones obreras se intensificaron y el paro general iniciado el 13 de enero hizo que el dia 15 se diera el decreto la jornada de 8 horas de trabajo.

    Estos acontecimientos acapararon la atención de los periódicos y, los estragos que la epidemia de la "gripe española" causaba pasaron casi inapercibidos. Pero en algunos lugares del Perú, como en el departamento de Ancash, especialmente en Huaraz y Recuay, se registraron muchas muertes. 

    El periódico huaracino El Huascarán del 14 de enero de 1919 publicó una carta escrita por dos representantes de los obreros de The Anglo French Ticapampa Silver Mining Company, (empresa minera que en algunas épocas tuvo mas de  mil trabajadores) dirigida a ese diario y a El Departamento cuyo tenor fue el siguiente:
Ticapampa, enero 11 de 1919 
Señores directores de "El Huascarán" y de "El Departamento" 
Huaraz
Muy señores nuestros:
Conocedores del humanitario espíritu de ustedes; desesperados cómo nos encontramos nosotros, los de la clase obrera, por nuestra desgraciada situación con motivo de los estragos que la epidemia grippal viene haciendo en este centro minero y ya que las autoridades locales no han echado en el más completo olvido, rogamos a ustedes que por medio de la prensa hagan público nuestro clamor para conseguir que los poderes públicos y las instituciones de caridad nos presten el auxilio de que también somos merecedores.
Nuestra situación, repetimos, es de lo más desesperada: carecemos absolutamente de asistencia y de medicamentos; y lo que es más grave, de alimentación, causa por la cual es mayor la espantosa mortalidad. Si bien muchos de nosotros hemos logrado salvar de la acción de la peste en cambio sucumbimos indefectiblemente por la falta de víveres, pues nadie ignora, que todos nosotros vivimos del Socorro diario que tomamos y la bodega de la empresa pero como está clausurado indefinidamente todo despacho ya es de maginar, cuál es nuestra situación.
Se hace, pues, preciso impostergable que el señor gerente ponga al frente de la bodega a cualquier persona aún cuando no sea el empleado habitual para que lo socorra con los principales artículos de general consumo, cómo son el arroz, el azúcar, las harinas, etcétera cuyo valor nos será descontado de los trabajos que hemos hecho durante la última quincena y de los que hagamos al recuperar nuestra salud.
Es verdaderamente horroroso, el ver que hasta en la calle, a cada paso yacen los cadáveres de nuestros compañeros, quiénes al carecer de medicinas, de alimentos y de personas que se lo suministren, salieron a buscarlo desesperadamente para encontrar la muerte en el camino. 
Esperando a ustedes señores directores. la humanitaria labor que le encarecemos, nos suscribimos sus humildes y atentos servidores. 
Por nosotros y por nuestros compañeros 
Faustino Maguiña y Dionisio Romero 
(El Comercio de Lima la reprodujo el 21 de enero de 1919).

    Mientras eso sucedía en Recuay, en Lima se formó una comisión integrada por "univesitarios y vecinos de Ancash"  que el 18 de enero se apersonó al diario La Crónica, pues habían presentado un memorial al Ministro de Fomento y solicitaron su publicación en ese diario, lo que se hizo el día 19. Reproducimos parte de ese memorial:

Señor Ministro de Fomento:
     Los suscritos, vecinos del departamento de Ancash, residentes en esta capital cumpliendo la comisión que se nos encomienda por los hijos de Recuay y presididos por el diputado de la provincia doctor Miguel A. Moran, a usted respetuosamente nos presentamos y decimos: Que las informaciones llegadas por el último correo en el vapor "Cachapoal" y el relato personal hecho por pasajeros venidos en él confirma ampliamente las noticias recibidas sobre los estragos que la mortífera epidemia gripal viene ocasionando en todo el departamento. Pero donde sus efectos genera un cuadro de terror y de espanto es en las poblaciones de Recuay y Huaraz, alcanzando la mortalidad un porcentaje de veinte defunciones seguidas en cada una de ellas con hemorragias de sangre por la sobrecogidos de pánico y terror y un ochenta por ciento atacados del mal. Se registran casos de personas que fallecen repentinamente por las calles con hemorragias de sangre por la boca y la nariz y que desaparecen familias enteras sin que nadie acuda en su auxilio. Tal es el terror que estás escenas originan que los cadáveres permanecen impulsos por varios días viéndose en la necesidad de transportarlos en burro en hacinamientos macabros y en el último de los casos se apela al concurso de enterrarlos cavando una fosa tras de sus propias moradas.

    En Recuay, lugar donde parece haberse convertido en un verdadero flagelo está epidemia, han perecido en el espacio de diez días más de 20 personas pertenecientes a las principales familias, sumandose también la proporción de 15 a 20 el número de defunciones diarias. Solo en la empresa minera de Ticapampa, ubicada en este Distrito han perecido a la fecha 120 horneros y 160 barreteros, cuyas familias se mueren de hambre por falta de auxilio que en horas de tribulaciones niga la empresa cínicamente befando y violando los derechos que la ley les acuerda. Pues el gerente, después de clausurar los trabajos a huído al puerto de Huarmey, abandonando y dejando en medio de la más desoladora miseria, el personal de empleados y operarios que ni siquiera han cuentan hoy con el auxilio del médico contratado por la Empresa, quien también enfermo se ha constituido en Huaraz. Además no existen medicamentos de ninguna clase que la empresa está en la obligación de suministrar habiéndo llegado la falta de escrupulosidad y crueldad hasta cerrar las bodegas y cantinas. 

    Cómo esta situación de angustia y de pavor no puede ser contemplada con indolencia por los que formamos parte de aquella colectividad donde residen los seres más queridos para nosotros muchos de ellos ya desaparecidos víctimas del flagelo que las azota; y ya que los representantes del departamento hacen caso omiso del primordial deber que les incumbe, siquiera en aras de un sentimiento humanitario para con los pueblos que les  confió su representación y que Ancash juzgará y tomará debida nota, ocurrimos a la alta justificación de usted, haciendo un llamamiento a sus más altos y generosos sentimientos para impetrar la petición que pasamos a formular.

        En el número 57 de la revista Sudamérica correspondiente al 25 de enero de ese año se publicó esta nota:


Sudamérica nº 57 25 de enero de 1919