lunes, 7 de mayo de 2018


ALFONSO DE SILVA

El 7 de mayo de 1937 murió en Lima el compositor Alfonso de Silva Santisteban, nacido el 22 de diciembre de 1902 en el Callao.

En la Revista  de la Biblioteca Nacional Fénix N° 14 puede leerse, en la "Guía Musical del Perú" de Carlos Raygada una reseña biográfica y un catálogo de sus obras.


 Para rendir homenaje a su memoria insertamos una disertación de César Miró, en la Apdayc realizada en agosto de 1995 (tomada de Wikipedia).

"Hijo natural del Sr. Santa Gadea, entonces Vocal de la Corte Suprema de Lima, su madre Silva Santisteban lo cría bajo la apariencia de ser su tía.

Muy joven emigra a Francia y se establece en Paris durante la década de los 20. Mucho antes se había manifestado como compositor nato y original; en 1926, escribe sus Lieder siendo el primero de ellos en publicarse “La Carretera”, con texto de Daniel Russo, ganador de los Juegos Florales de San Martin, editado en el primer número de la revista “Amauta”, de José Carlos Mariátegui.

De Silva postula al Conservatorio Nacional de Música de Paris, se cuenta: El examen de composición duraba varias horas y consistía en la armonización y desarrollo de un tema dado. De Silva entra al salón designado al cual se encierra. A los diez minutos toca la puerta el profesor y le pregunta qué le hacía falta; y simplemente él le responde: "Ya lo terminé".

En 1929, se encuentran en Paris De Silva, De Verneuil, Vallejo, Rabines y Miró. Y en otras ocasiones Vallejo, Moro, Theodoro Valcarcel y Miró.

Se le recuerda a Da Silva por su cultura y su originalidad lúcida, muy inteligente. Desde muy joven tuvo la oportunidad de dictar las clases en el colegio de Jesuitas, teniendo entre sus alumnos a Miró, pero esta rutina solo le dura dos años.

De Silva vivía en la rue de Constantinople en Paris y se casó con Alina [Alina Lestonnat Cavenecia], cantante a quien acompañaba al violín cuando cantaba tangos con la orquesta de Manuel Pizarro en el “Shéhérazade” y otras veces en el “Ermitage moscovite”, su última morada fue en la rue du Faubourg-Montmartre. Tuvo un hijo, Alfonso de Silva (1926-1999), nacido el mismo año del primer hijo de Miró en Paris.

Cuando estuvo en Lima (1925), fue a ver a su “tía” que moría, y al verlo le contó que no era su tía, sino su madre, y su padre era el Sr. Santa Gadea. Luego del entierro fue a verlo, pero este Vocal y jurista negó conocerlo. Esto le afectó mucho psicológicamente. Hizo varios conciertos, con una orquesta de cuerdas en la que se encontraba el profesor de música Rafael Arróspide de la Flor; estos conciertos fueron un éxito en Lima. El Vocal Santa Gadea, conmovido por la muerte de la mujer que amó y por el triunfo de su hijo, fue a encontrarlo al final de uno de sus conciertos. Santa Gadea le expresó. “Ven conmigo Hijo Mío!” pero De Silva le respondió. “Yo a Usted no lo conozco”

Poco tiempo después De Silva no pudo soportar esta tensión y cayó en el alcohol. Regresa a Paris y el alcohol lo persigue. Alina la pedía a Miró de tratar de alejarlo del licor. Iban juntos de un café-bar a otro, Da Silva pedía “un Cinzano” y Miró “un Café”, para contrariarlo; pero al sexto café-bar, Miró pedía también “un Cinzano” y los dos no regresaban a dormir. Algunas noches, de Silva iba, aún en ebriedad a visitar a Miró y traía una sonajita para jugar con el hijo de Miró en la cuna, luego lloraba, porque no se atrevía ir a ver a su esposa y a su hijo en dichas condiciones; poco antes que su hijo cumpliera los cuatro años, Da Silva partía a Lima. Alina, contenida, atendió a Miro, sorprendido por la partida de su amigo. Fueron todos a la Gare d’Orléans. Miró se despidió y Da Silva besando a su hijo le dijo a su esposa “volveré en tres meses”. Al alejarse el tren, Alina recién comenzó a llorar sobre los hombros de Miró y le dijo que ella sabía que Alfonso nunca más volvería.

De Silva empeoró su mal en Lima, era consciente que ya no tendría cura; intentó curarse en Caracas en un sanatorio, pero era muy tarde. De Silva vuelve a Lima para morir, joven, como murió Mariátegui."



sábado, 7 de abril de 2018

ADIÓS A LIMA: un yaraví de Abelardo Gamarra "El Tunante"

Hace algún tiempo publiqué un artículo titulado 


en ese artículo figuraban algunas marineras cuya letra fue escrita por don Abelardo Gamarra "El Tunante". En esta ocasión comparto con ustedes la letra de uno de sus yaraviés,  yaraví que fue publicado en el diario "El Nacional" el 6 de abril de 1879




Adiós Lima, adiós hermosa
Cuidad de tantos encantos,
Bendita copia del cielo,
Joya del Perú, paraíso,
Con el llanto de sus ojos
Te dice adiós el soldado,
Que va a buscar un laurel
Para poner en tus manos
Adiós, virgen adorada,
Adiós, adios, ya nos  vamos.

Nos llaman desde Bolivia
Los que son nuestros hermanos,
Que miran entristecidos
Su pabellón enlutado,
Y atravesando los mares,
Playas y  cerros cruzando
Vamos a probar gustosos
Que todavía hay peruanos.
Adiós, virgen adorada,
Adiós, adiós: ya nos vamos.

Tu nombre, nombre bendito,
Sera siempre recordado:
¡Ayl para el alma es tan dulce
El nombre de lo que amamos,
Y tan solo te pedimos
Que no olvides al soldado,
Que al despedirse te deja
Su corazón en pedazos.
Adiós, virgen adorada,
Adiós, adiós: ya nos vamos.

Si morimos, en la tumba
No nos dejes olvidados,
Una lagrima siquiera
Te pedimos, como en pago:
Que al regar tus lindos ojos
los sepulcros solitarios
Habrán flores en los templos,
Como flores en los campos.
Adiós, virgen adorada,
Adiós, adiós: ya nos vamos.

Si una palma, una corona,
Arrancasen nuestras manos,
Esa palma será tuya, 
Pobre ofrenda del soldado....
Nuestras madres, nuestros hijos: 
Todo, todo te dejamos;
Que felices si algún día
¡Ay¡ volvemos a abrazarlos.
Adiós, virgen adorada,
Adiós, adiós: ya nos vamos.
.
EL ÚLTIMO HARAVEC.

El aporte de "El Tunante" a la música peruana no ha sido valorado adecuadamente, Se desconocen la mayoría de los artículos que escribió ya sea en "El Nacional", "La integridad" y otras publicaciones, en la medida de nuestras posibilidades los iremos compartiendo.

martes, 3 de abril de 2018

JESÚS VÁSQUEZ: UNA ENTREVISTA POCO CONOCIDA

En 1942, el periódico "Cascabel" publicó una entrevista a Jesús Vásquez. Los numerosos e interesantes datos que proporciona sobre su vida familiar y artística merecen ser conocidos por todos.
A continuación reproducimos íntegramente la entrevista




JESUS VASQUEZ QUE, DESCONOCIDA Y SIN ANTECEDENTES RADIALES, TRIUNFO HACE CINCO AÑOS SOBRE VALORES CONSAGRADOS DEL TEATRO Y DE LA RADIO, SIGUE SIENDO LA MÁXIMA INTERPRETRE  DE NUESTRA CANCION POPULAR

Hace algunos años, durante una función de variedades de nutrido programa, organizada por el Centro Musical Felipe Pinglo, debutó una chiquilla, como intérprete de nuestro cancionero criollo. No obstante la natural timidez que le imponía la doble circunstancia de presentarse en tablas por primera vez y al lado de figuras consagradas de la radio y el teatro:- Jesús Vásquez la chiquilla de la historia -, se llevó los mejores aplausos del numeroso auditorio. Cantó las notas del folclore costeño, como nadie lo había hecho: con sentimiento y cariño; con una responsabilidad que revelaba la pureza de su predisposición para expresar en un todo lo que encierra nuestro acervo musical.
Jesús Vásquez llevó, para esa función, antecedentes casi desconocidos: pertenecía al elenco de Radio Goycochea, una emisora de discutible valía artística y de pobre sintonía y, por lo tanto, vehículo tortuoso para esperar que por su intermedio llegara la fama. Pero solo se necesitaba una oportunidad y esta se le presentó a Jesús en la actuación del Teatro Segura. Nosotros estuvimos esa noche y fuimos testigos de su gran triunfo: Al terminar la función, la gentes se hacía lenguas de esa mocosa que se había impuesto, nada más que con la dulzura de su voz y su alma sinceramente criolla. El nombre de Jesús Vásquez llegó a todos los barrios: recordemos que el abigarrado público que rebalsó las localidades del Segura, estaba formado por gentes de todos los sectores de la capital: gentes que ya regresaban a nuestro folclore, tanto tiempo subestimado.
Poco después de su éxito en el Teatro Segura, Jesús Vásquez se vio asediada por las exigencias de otras broadcastings, deseosas de hacerse de una intérprete que de sopetón se había metido al público dentro del bolsillo. Pero ella luchó a favor de una lealtad qué realmente no cabía: porque si bien en Radio Goycocheanacieron sus primeros esfuerzos, jamás dicha emisora sirvió para hacerle popularidad. Para vencer su resistencia, hubieron que intervenir los concejos de ciertos dirigentes de la radio de Ocoña.
—Es preferible que aceptes porque aquí no llegarás a las grandes alturas… y con el consuelo de tales palabras, Jesús se marchó a radio Lima, a ocupar el sitio que le correspondía, llevándose el grato recuerdo de un dirigente honrado y de compañeros que desde sus guitarras anónimas habían puesto su contingente de voluntad, reconocimiento y cariño, para que la cantante, fuera de esos pocos que sintonizaban Radio Goycochea con las hechuras de una estrella.
Jesús Vásquez tiene una hermosa historia de triunfos. Los radios y teatros por donde paseó su arte, la contaron como el número fuerte de sus programas. Como pocas se prodigó y, como ninguna, supo conservar fresca y latente su popularidad bien ganada. Esas condiciones maravillosas que, día a día, le permiten aumentar el número de simpatizantes, la convierten en el caso único de nuestra radiotelefonía: no cansa y siempre deja en suspenso a los oyentes: todos quisieran escucharla en una interminable secuela de valses y de polcas. Así, se convierte en un regalo al oído; máxime si todas las artistas que explotan el mismo género, por mucho que evolucionen y se superen, no consiguen acercarse a Jesús Vásquez. Como un índice de lo que Jesús vale, diremos que muchas de las intérpretes del cancionero costeño, trataron de imitarla no solamente en su estilo, sino también en sus maneras. Desde luego segundas partes nunca fueron buenas…
Algunas cantantes llegaron donde ella, para pedirle ayuda. Jesús jamás se negó y puso de por medio el íntegro de su voluntad, para que sus compañeras de arte pudieran conseguir el objetivo que buscaban. No es que la gran intérprete criolla estuviera segura de su valer y por lo tanto no temiera que cualquiera de esas ocasionales alumnas pudiera disputarle supremacías; más bien su sincera espontaneidad era consecuencia y reflejo de su carácter bondadosamente abierto a todas las generosidades. Sin embargo, no faltaron las ingratitudes y la envidia. Seguramente el complejo de inferioridad de quienes, esperanzadas en robarle algo a Jesús, salían al fin defraudadas, determinó gestos y actitudes que, felizmente, no consiguieron malearle el espíritu a la alondra criolla. Jesús permaneció dueña de esa modestia y de ese corazón, tan noblemente expuestos a la vista de todo el mundo y tan de todos cuantos tocaron sus puertas.
                En pos de nuestra nota semanal, fuimos a buscar a Jesús Vásquez. Vive en la calle Pachacamilla, con sus padres y sus tres hermanos. Todos, según nos cuenta Jesús, nacieron en la casa que actualmente ocupan:
—Nada, ni el terremoto, nos hizo cambiar de idea: queremos estas paredes, este barrio, donde trascurrió nuestra niñez... Sin embargo, puede ser que algún día...
En esos puntos suspensivos se adivina un anhelo:
— ¿Puede ser que día?...
—…si se realizara mi sueño dorado: una casita propia con jardín, muchas flores, espacio para mis perritos y mi gatito de Angora…
Aquí tienen, pues, el ideal de esta chiquilla que, con una valentía que envidiarían muchos hombres empeñosos, sostiene a su familia con lo que produce su trabajo en la radio.
— ¿Cree usted que la radio le ha asegurado una situación?
—No. ¡Tan no creo, que estoy estudiando Corte y Confección. Además, tengo conocimientos de comercio: antes de dedicarme al canto estuve en una academia: aprendí algo, un poco de inglés; leo este idioma en forma bastante regular, pero hablado lo entiendo con dificultad. Quiero que aclaren que no es cierto lo que una revista dijo de mí: que sabía hablar italiano y francés. De estos Idiomas no sé nada...
Jesús Vásquez nos enseña unas obras de costura y unas labores de tejido; para probarnos que sabe lo que tiene entre manos, nos hace una demostración. Sus manos son agilísimas con la máquina y con el croché.
— ¿Qué otras ocupaciones tiene usted? - le interrogamos
—En mi casa solo me dedico a coser y tejer. La cocina no me atrae. Por otro lado, de esto se encargan mis hermanas. Así quisiera cocinar, no podría. Son recargadas las tareas de la radio, pues me preocupo bastante de ensayar y aprender nuevas canciones. Aparte de ello ¿quieren que les diga? Me parece que lucho por el futuro cuando practico la costura y el tejido... 
Jesús ríe, una vez que aclara que la cocina no es porvenir, ni para una persona que sueña con el hogar.
— ¿De manera que piensa seguir luchando por los suyos? Hasta donde pueda y en tanto que mi hermano, que está estudiando en la Universidad, consigue un título.
— ¿Así que no hace en casa más de lo que nos ha confiado?
— ¿Les parece poco? dice con algo de asombro. Luego se acuerda de algo y añade: escribo cartas, estudio letras de valses y polcas y ensayo la música. Verdad que todo esto tiene que hacer únicamente con mis actividades de la radio, pero ya les manifestado que el canto es mi principal ocupación.
— ¿Qué distracciones tiene usted?
—Me encanta el fútbol y las carreras...
— ¿Apuesta usted en las carreras?
—Llevo poco dinero, para, en caso de perder, no quedarme dolida. No obstante, tengo suerte: casi siempre gano. En cuanto al fútbol, son muchos los partidos que he visto: admiro a Lolo Fernández y a su cuadro. Tengo la idea de que Lolo pondrá buenos goles en elSudamericano. Ya escucharé sus hazañas en mi receptor...
— ¿Le gusta el cine?
—Bastante. Entre los actores de habla castellana, me agrada Libertad Lamarque y Hugo del Carril. De los ingleses, prefiero a Basil Rathbone y Vivien Leigh… También me entretiene Cantinflas, el cómico mexicano.
— ¿No le gusta nada más?
— ¡Cómo no…! Por ejemplo, la natación. Desgraciadamente no sé nadar. Tengo miedo, porque son tantos los que ahogan sabiendo nadar…!



Hubiéramos querido que la conversación continuara en el mismo ambiente, pero Jesús tiene un compromiso para repasaren la radio, antes de actuar ante el micro; Nos invita a que la acompañemos y mientras el auto acorta la apreciable distancia que hay entre la casa de Jesús Vásquez y la estación, seguimos la charla. El tema bordea asuntos de la radio.
— ¿Se acuerda usted del día en que por primera vez actuó en una emisora?
—Naturalmente: creo que nadie que pertenezca a un elenco radial, puede olvidarse del día de su debut. Es una emoción gratísima tener presente esos momentos... Fue el 3 de febrero de 1937. Quiere decir, pues que dentro de algunas semanas cumpliré cinco años de labor frente a los micros…
                — ¿Quiénes sus acompañantes en Radio Goycochea?
—Cuatro muchachos cuyos nombres se integran a mis mejores recuerdos: Juan Ramírez, Manuel Araujo, Julio Collazos y Oscar Pérez. Todos tuvieron fe en mí y supieron alentarme: los considero copartícipes de triunfo...
— ¿Qué tal estuvo usted en Radio Lima?
—Muy bien. Sus dirigentes me trataron siempre con cariño. Me pagaron el sueldo más alto entre los artistas de mi género. Si dejé Radio Lima, fue porque en Radio Nacional me ofrecieron un sueldo alto. Creo – y lo digo sin pretensión y sin intenciones de herir susceptibilidades –que soy la que más gana en Radio Nacional
— ¿Le han hablado de Radio Mundial?
—Sí. Me hicieron una importante oferta, pero, por un lado tengo suscrito un contrato con Radio Nacional, que vence dentro de un año, y por otro, me siento contenta en la emisora de Petit Thouars.
— ¿Le hicieron alguna vez ofertas del extranjero?
—En meses pasados recibí propuestas de una importante emisora argentina. Me ofrecían un sueldo de mil pesos mensuales y un contrato por tres meses, pasajes de ida y vuelta, Pero no acepté... Jesús Vásquez quiere dejar en suspenso los motivos, pero más puede nuestra indiscreción:
—Razones sentimentales… No dejaría Lima, ni así me pusieran a los pies una fortuna…
No es necesario decir Jesús es una chica que, como cualquier otra, tiene su corazoncito…

Hemos llegado a Radio Nacional y, por el momento, nos vemos obligados a dejar ya la estrella criolla, en completa libertad para que cumpla con sus obligaciones. Para no perder el tiempo – todavía no estaban presentes los acompañantes —Jesús practica solfeo en el piano. Quiere aprender a tocar, quizás con la idea de unir a esta nueva habilidad a las otras que tienen un papel importante para su futuro. Ya lo dijo ella: La radio no es el porvenir, sólo es el presente…
                Por fin se realizan los ensayos con las cuerdas y el piano. Jesús Vásquez ha repasado bien el programa que irá hasta a los receptores caseros y callejeros. Y al mismo tiempo que somos espectadores de los ajetreos de una audición, nos deleitamos con la dulce voz de Jesús que tan bien interpreta nuestros cadenciosos y dolientes valses.
Han habido llamadas telefónicas para que nuestra reporteada repita alguna de sus canciones o cante otras que no estuvieron incluidas en el programa. No es posible acceder a estas solicitudes, porque las audiciones tienen su tiempo medido. Jesús ha tenido que acercarse al fono, para responder a un admirador que, con insistencia, reclama hablar con la artista criolla. Escuchamos lo que contesta Jesús, que es lo que, siempre, debe contestarles a otros: ... Sí, señor, habla Jesús Vásquez... muy agradecida - pero, desgraciadamente, no puedo complacerlo... ¿Le gusta Porfiria?, bien, ahora no será pero para la próxima audición, lo cantare con mucho gusto...
 Jesús no ha ofrecido por salir del paso, interpretar el inmortal valse de Felipe Pinglo. Posee una libretita donde van a parar todos los pedidos que, por orden riguroso serán cumplidos. Finalmente Jesús abandona los estudios la emisora de Petit Thouars:
—¿Me acompañan ustedes?.. Como no, encantador. Jesús va al Parque de la Reserva, como lo hace todos los días, para solazarse un poco y soñar con esa casita propia rodeada de jardines y con espacio para perritos y gatitos:
—No pueden imaginarse ustedes lo feliz que me siento en este parque. Flores, por todas partes, aire puro hermosos rincones. Me hago la ilusión de que soy, dueña de este lugar acogedor…

Después de unos minutos durante los cuales ha estado en el mejor de los mundos, Jesús Vásquez se dispone a emprender el regreso a su casa. Se le acerca un hombre: es un compositor que, seguramente, sabía que la encontraría allí:
—Aquí le traigo el valse de que le hablé el otro día…
En esa partitura están depositadas las esperanzas de un autor criollo. El valse cobrará valor, sin duda, en los labios de la gran intérprete. Eso lo sabe el compositor que, con una mirada expresiva, espera, como una sentencia, la decisión de Jesús:
—Haré lo posible por estrenarlo. Primero hay que ver la mejor forma de que vaya al público.
EI compositor se ha marchado. Nosotros nos quedamos intrigados:
— ¿Cómo procederá Usted con respecto al pedido del compositor?
—Como la hago con todos. Ustedes saben que muchos de  los compositores adolecen de defectos. Unas veces son las letras y otras la música. Yo tengo que pulir ambas cosas y ponerle a la composición lo que a mi juicio  le falta...
— ¿Tiene preferencia por algún compositor?
                —Realmente por ninguno: todos me agradan, cuando sus composiciones encajan con mi repertorio. En esto no permito intervención ni de los mismos autores. Muchas veces algunos se quejaron de los cambios que hice, con letras y músicas, pero yo creo que tengo derecho a poner lo mío, en las canciones que interpreto. Por lo demás, hasta ahora los radioescuchas se muestran complacidos de la forma como canto: es que – y no me ruboriza decirlo – yo tengo mi personalidad y sé respetarla…
                En la puerta de su casa, al despedirnos, le hacemos una última pregunta:
                —¿Por qué ya no actúa usted en los teatros?
                No me he separado totalmente del teatro. Ustedes se habrán dado cuenta que de vez en cuando tomo parte en alguna función. Pero lo hago con un carácter que no tiene nada de profesional. Trabajo en las tablas, si se trata de ayudar a algún compañero que necesite ayuda. Sin embargo, debo estar cierta de que mi protección no será inútil, es decir, de que servirá para aliviar a quien realmente requiera el aporte de los artistas de mejor suerte. En cuanto a trabajar como profesional, lo evito en lo posible. Hasta ahora no puedo dominar mi nerviosidad, cuando estoy frente al público. Sufro mucho en esos instantes y es por ello que prefiero la tranquilidad que me depara mi inactividad teatral…

domingo, 25 de febrero de 2018

CARLOS ALBERTO SACO HERRERA: Aportes a su biografía y su obra

CARLOS ALBERTO SACO HERRERA: 

Aportes a su biografía y su obra



El 25 de febrero de 1895 nació Carlos Alberto Saco Herrera, uno de los más grandes músicos peruanos. Fue hijo de Tulio  Saco Flores  y Ricardina Herrera. Su abuelo paterno fue Juan Pascual Saco  Oliveros (1795-1868) ,ministro de Guerra y Hacienda del Perú durante el gobierno de Echenique. 

Nuestro amigo, el  investigador Darío Mejía ha publicado abundantes datos sobre su vida y obra en: 


Carlos Saco tuvo siete hijos con doña Victoria Rivas Pinedo. La primera, Obdulia Artemia Saco Rivas nacida el 20 de enero 1915,  cuando Carlos Saco tenía diecinueve años de edad y vivía en el jirón Arequipa Nº 970. Sus otros hijos fueron Pelegrina, Lindaura, Carlos, Ricardina, Julia y Reneé, según consta en los libros de partidas de nacimiento que se encuentran en el Archivo General de la Nación

Firma de Carlos Saco - AGN


Lo curioso es que cuando declara a su primera hija, en 1915, a la pregunta: "profesión u ocupación" responde "MÚSICO", mientras que cuando declara a su segunda hija, Pelegrina, en 1918  afirma ser "armero" y cuando, en 1920, declara a Ricardina afirma tener como profesión u ocupación "mecánico".

En 1917 ya debió ser un músico conocido ya que graba como acompañante de guitarra 43 canciones para la Victor Talking Machine Co Se puede ver más en:

Las grabaciones se realizaron entre el 22 de agosto y el 16 de setiembre de ese año. Saco acompañó con su guitarra  a los dúos Gamarra - Catter, Gamarra - Miranda, Gamarra - Marini y Llaque - Marini. TAmbién a las Hermanas Soto Gonzáles, las Hermanas Anselmi, las Hermanas Arata y al cantante tarapaqueño Juan Bautista Cárdenas. Carlos Saco acompañ+o con su guitarra valses, , marineras, yaravíes, huaynos, polkas, pasillos, one step y canciones diversas.

CARLOS SACO  - GRABACIONES

8/22/1917
Recuerdos de un día
Vals
Alfredo Catter - Carlos Gamarra
8/22/1917
Lamentos
Vals
Catter - Gamarra
8/22/1917
Bella petita
One-step
Catter - Gamarra
8/22/1917
Amor primaveral
Vals
Catter - Gamarra
8/22/1917
Noche de luna
Vals
Gamarra - Miguel Miranda
8/22/1917
En tu día
Vals
Gamarra - Miguel Miranda
8/24/1917
Noche clara
Serenata
Alejandro Llaque ; Modesto Marini
8/24/1917
Pienso en tí
Vals
Llaque - Marini
8/24/1917
Gloria al guerrero
Vals
Llaque - Marini
8/24/1917
Hortensia
Vals
Llaque - Marini
8/24/1917
Ecos del hogar
Vals
Llaque - Marini
8/24/1917
Tempestad
Vals
Llaque - Marini
9/5/1917
La hora griz
Vals 
Hermanas Soto Gonzáles
9/5/1917
Las mariposas
Vals 
Hermanas Soto Gonzáles
9/5/1917
Francia
Vals 
Hermanas Soto Gonzáles
9/5/1917
Amor y libertad
Vals
Hermanas Soto Gonzáles
9/5/1917
María
Vals
Hermanas Soto Gonzáles
9/5/1917
El último beso
Vals 
Hermanas Soto Gonzáles
9/5/1917
Salcabambino
Huaynito
Juan Bautista Cárdenas
9/5/1917
Separación
Huaynito quisurino 
Juan Bautista Cárdenas
9/11/1917
Ollantay
Canción incaica 
Hermanas Anselmi
9/11/1917
Serenata de Pierrot
Canción
Hermanas Anselmi
9/11/1917
La palomita
Yaraví
Hermanas Anselmi
9/11/1917
El jazmín
Canción
Hermanas Anselmi
9/12/1917
Contradicción
Canción
Hermanas Arata
9/12/1917
A las montañas iré
Yaraví incaico
Hermanas Arata
9/12/1917
El olvido
Vals
Hermanas Arata
9/12/1917
María de Jorge Isaacs
Canción 
Hermanas Arata
9/13/1917
Trovador
Vals
Gamarra - Marini
9/13/1917
Luis Pardo
Vals
Gamarra - Marini
9/13/1917
Margarita
Vals
Gamarra - Marini
9/13/1917
Aurora
Vals
Gamarra - Marini
9/13/1917
Esa noche
Vals
Gamarra - Marini
9/13/1917
Amor profundo
Vals
Gamarra - Marini
9/14/1917
Alejandrina
Vals
Gamarra - Marini
9/14/1917
Herminia
Vals
Gamarra - Marini
9/14/1917
Amor, amor
Vals
Gamarra - Marini
9/14/1917
La gitanilla
Polka 
Gamarra - Marini
9/14/1917
El arrullo
Canción
Gamarra - Marini
9/14/1917
Las palomitas
Polka
Gamarra - Marini
9/14/1917
Los cazadores
Yaraví 
Catter - Gamarra
9/14/1917
El jilguerillo
Triste
Catter - Gamarra
9/16/1917
Ángel divino
Vals
Hermanas Soto Gonzáles


El 25 de diciembre de 1924 la revista "Mundial" publicó la partitura de "Cuando el indio llora" una de la más conocidas composiciones de Saco:



Como se observa la partitura no lleva letra y de entre sus composiciones es una de las más grabaciones e interpretaciones tiene (Para mayores datos sobre esta composición ver lo publicado por Darío Mejia y José Félix García). 

Cuando en junio de 1925 se inaugura Radio Nacional, Carlos Saco ofreció varias audiciones tocando el piano y la guitarra.

El 6 de junio de 1926 "La Crónica" publicó esta nota:


BREVE CHARLA CON EL COMPOSITOR CARLOS SACO

SU IGNORANCIA DE LA MÚSICA.- COMO SE ESCRIBEN SUS OBRAS.- SUS 25 PIEZAS DE MÚSICA LIGERA.- SU EDAD Y SU PESO.- CARLOS SACO EN EL PIANO .- GARLOS SACO CON LA GUITARRA.- UN CREADOR DE LA BELLEZA.- HOY DARÁ SU FUNCIÓN DE BENEFICIO

Todo Lima conoce, por lo menos de nombre a Carlos Saco, autor de veinticinco piezas de música bailable, entre las que figuran “El zorzal”, “Las cautivas”, “Suspiros”, “Caída del Sol”, “cuando las rosas caen”, “Murmullos”, “Cuando el Indio llora”, “El Pellejito”, “El elegante”, “En el cabaret”, “El caprichoso”, “Atahualpa”, “El Ucayali”, “El Picaflor”, “Cecilia”, “En las alturas”, “El quitasueño”, “El zancudito”.
¿En cuál salón de Lima no se ejecuta ya sea en piano o en pianola todos o algunos de estos jazz-camel, one step y fox-trots?
¿Quién en Lima no ha bailado al compás de la música de Saco?
Carlos Saco conocido nuestro desde hace muchos años, se reveló hace apenas tres o cuatro como un notable compositor de música ligera, a tal punto que en nuestro medio, por el colorido y la marcada tendencia incaica de esta su música, gusta tanto o quizás más que la, música bailable americana.
LA CRÓNICA quiere ser el primer periódico en presentar al público desde sus columnas a Carlos Saco y lo hace sin prejuicios y sin más finalidad que exponer a sus lectores la personalidad del mismo como autor musical.
Para nosotros (y seguramente para todo el que le haya escuchado ya sea en el piano o la guitarra)  Carlos Saco es un artista.
-¿cuánto tiempo estudiaste música?
-Ni un día…
¿Cómo!
Yo no sé nada de música, apenas conozco las notas del pentagrama.
Carlos Saco, efectivamente, no conoce nada de la música. Sin embargo… ¡hay que oírlo! ¡Hay que oírlo en piano y en la guitarra! Su figura nos erá, no es, la de un Adonis, el mitológico personaje.
-¿Y quién te escribe la música?
-Un amigo mío, ante el cual ejecuto mis composiciones.
-¿Qué edad tienes?
-Tu pregunta es indiscreta. Para salir del paso te diré que no me acuerdo. Pero ¿sabes oye Don Máximo?, no pongas eso de la edad. Tengo 34 años.
-Bueno, estate tranquilo, no pondremos nada.
-¿Cuánto pesas?
-Uf, una barbaridad. Ayer me metí a una botica del Barranco y las pesas todas de la balanza no bastaron para calcular mi peso…
Como se ve, la conversación iba por un lado muy distinto. Pero es que el cronista necesitaba hacer tiempo para que Palma, el diligente fotógrafo, ayudante de Benjamín Puente, maestro de fotógrafos particularmente en el enfoque con magnesio, fuera preparando su máquina.
En nuestra Casa Carlos Saco era natural que le hiciéramos tocar, por lo menos una guitarra. Y alguien portó una hasta la oficina de la redacción.
Y Carlos Saco empezó a tocar…. Bueno, una vez más nos quedamos admirados de la admirable maestría de este hombre gordo.
Saco nació músico. Nació artista. Como todos los que carecen de cultura musical, Saco, naturalmente, no podía ser juzgado por críticos de refinada cultura musical. Pero, en este caso y para nosotros, hallamos que no es indispensable, que no precisa en este artista esa cultura que, por otro lado, sería imposible de la pudiera adquirir. Es lo cierto del caso que oyéndole su música ligera, movida, traviesa, cautiva el espíritu y no dan deseos sino de seguir escuchándole.
-¿ganas mucho dinero?
-No, hombre, que voy a ganar. Claro que vendo bien la exclusiva de mis obras; pero tengo familia y me gusta vivir bien. Pago casa cara. La vida está muy difícil. No diré que no me haya ganado algunos centavos o algunas libras en funciones teatrales. Antes de ahora he tocado en algunos cines y, como sabes, yo tocaba en los baños de Barranco.
Ahora estoy por celebrar un contrato con la OAX , en donde ya he tocado varias veces, con éxito, según me han dicho.
-Con éxito positivo-rectificamos nosotros.
-Pienso hacer una gira por la República, en cuanto termine ciertos compromisos…
-¿Por cuál de tus composiciones sientes más cariño?
-Por todas. Ya te digo que he compuesto veinticinco piezas. Sin embargo me parece la más expresiva “En las alturas” que he dedicado al aviador peruano Baltasar Montoya, después de su raid Lima-Puno. ¿No la has oído?
-No.
Y en la guitarra (en piano debe sonar mejor desde luego) ejecutó “En las alturas” y tan altos nos vimos que nos creímos en pleno raid.
Miedo tiene el cronista en llamar genio a Carlos Saco, sin embargo lo cree un genio. Salvada la enorme distancia entre Richard Wagner y Carlos Saco, plantea el cronista: ¿Es que saco necesita componer óperas para ser, sin saber ni siquiera las notas del pentagrama un creador de la belleza? Esa maquinita bailable de jazz, fox, one y tango tiene en Carlos Saco un formidable creador.
Y para la mayoría de las gentes, de las gentes que se divierten, que bailan, que cantan, que silban y tararean en sus casas, en las calles la música de Saco ¿no es ésta acaso un genio?
Va al taller esta crónica volandera, escrita a razón de noventa palabras por minuto y al correr velocísimo del carro de la Underwood. Mil perdones pedimos al lector por las incoherencias que sin duda hallará en ella.
Carlos Saco, según se verá en suelto que aparece en otro lugar de este número ofrece esta noche en Barranco su función de beneficio.
DON MÁXIMO
CARLOS SACO, el  compositor nacional que ofrece hoy en Barranco su función de Beneficio. 

En 1928 participó en el Concurso Nacional en Amancaes:



La revista "Mundial informó su participación de esta manera:
Primera audición eliminatoria: Dio comienzo a la segunda parte el conocido Carlos Saco, producto integral del medio musical popular limeño, caracterizado por una languidez en que vienen a desvanecerse los sentimentalismos de todas las razas encontradas. Saco es un espontáneo, rico en lo que se puede llamar la veta común  de temas musicales que los oyentes reconocen como propios, pero sólo cuando él los ha dado a luz. Ya veremos a Saco en lo suyo—bailables y ritmos costeños. Esta vez solo presentó un yaraví y un huayno que para él significan un esfuerzo extraño a lo que siente. ("Mundial" 15.06.1928).

Tambien participó en el Concurso que se realizó  con motivo del IV Centenario de la Fundación de Lima. Lo hizo con su conjunto "Los limeños" actuando en el teatro Ideal el 20 de enero de ese año. También actuó el día 24,  en el Teatro Manco Cápac,  en "La Crónica" de ese día se anuncia a "los malambinos de Carlos Saco".

Falleció el 18 de febrero de 1935. El día 19 "La Crónica" anunció su deceso en éstos términos:



Todavía no conocemos el total de la obra de Carlos Saco. Para terminar esta pequeña nota en su memoria mostramos la partitura del Fox-trot "Cuando las rosas caen", publicada en la revista "Mundial" el 20 de marzo de 1925:




 Pueden escucharla aquí: