![]() |
| "La Prensa" 29.11.1908 |
En este blog, el 2 de noviembre de 2018, publiqué una nota sobre Mariano Velando: "Pan frío" y el Cancionero de Lima. Velando era vendedor ambulante de "El Cancionero de Lima" y recorría las calles de Lima cantando las canciones que se publicaban en él (se puede leer la nota haciendo click en: "PAN FRÍO" Y EL CANCIONERO DE LIMA)
Nuestro gran amigo José Félix García "Nemovalse", recientemente ha publicado algunos de sus hallasgos sobre este personaje. Entre ellos la partida de bautizo, bautizo ocurrido en el Callao en agosto de 1864, año probable de su nacimiento. Los hallasgos de Nemovalse se pueden leer en:
https://nemovalse.wordpress.com/2026/01/08/personaje-popular-de-antano-pan-frio-voceador-de-el-cancionero-de-lima/
Por nuestra parte queremos añadir información que hemos encontrado. Se trata, en primer lugar, de un artículo publicado en el diario "La Prensa" del 29 de noviembre de 1908 y, dado su interés los trascribo.
Entrevistando a "Pan Frío"—La bronquitis de los cantores
ha hecho presa en el popular cantor—Refinando el gusto “Pan Frío” es un
virtuoso del canto.
Uno de nuestros
redactores, que por la naturaleza de los servicios informativos que le están
encomendados ha de visitar con alguna frecuencia los hospitales de Lima, ha
tenido oportunidad de sorprender en uno de ellos a "Pan Frío", el
cantor de la ronca voz, vulgarizada en rimas anónimas, en condiciones verdaderamente
económicas, en condiciones que no harían la fortuna de Carusso.
He aquí cómo cuenta nuestro redactor su entrevista con el
tipo popular, del cual hace una sucinta biografía.
No nos hubiéramos
atrevido a preguntarle por su nombre. ¡El suyo tan conocido! que maldita la falta que le hace un nombre y
un apellido.
"Pan
Frío", el cantor de escuálida figura, cuya garganta modula notas que
nuestro pueblo aprende cuidadosamente, el vendedor de los cancioneros, atravesaba
los jardines del hospital con el paso vacilante y cuidadoso de la persona que
no ha calzado y sabe lo que son los guijarros y cómo duele el enclavamiento de
uno de éstos en la epidermis. Avanzaba con un libro en la mano. Estaba tan
entretenido en la lectura que no distinguió a nuestro fotógrafo enfocarle y
tomarle la instantánea que tenemos el agrado de ofrecer a nuestros lectores.
Nos
acercamos a saludarlo y nos acogió con la reserva habitual de los que saben que
son pocas en el mundo las personas que les tomen en serio. Contestó con
reservas a nuestro saludo. Al anuncio de que lo habíamos fotografiado para
"La Prensa" hizo un gesto de desagrado. Manifestó su impresión.
—¡Como se
lee tanto "La Prensa” me van a fastidiar en cuanto salga! Aquí mismo se
burlan de mí. Y no sé por qué es…
—Así nos
pasa a todos, le dijimos intentando consolarle, cuando se burlan de nosotros,
somos nosotros los únicos que ignoramos que lo están haciendo...
La
respuesta debió parecerle un tanto metafísica; porque arrugó el ceño y varió de
conversación.
—Yo no me
llamo “Pan Frío", nos dijo: me llamo Mariano Belando [sic] y
soy natural del Callao y cuento 40 años de edad. Yo he trabajado en todos los
oficios. Mi padre fue militar y peleó la guerra con los españoles Yo estaba niño
entonces, pero recuerdo algo de aquella batalla...
Y entonces
adquirió un aire tristón, su cara arrugada de viejo prematuro, sus ojos pequeños,
inquisitivos, se fijaron en el espacio en actitud escrutadora, como si buscara
en él al padre extinguido, al padre cuyo recuerdo impreciso acabábamos de
evocar con la involuntaria indiscreción de los periodistas.
Le dimos
una palmada en el hombro e hicimos bien. Aquel estimulo lo sacó de su honda
meditación. Volvió a la realidad de la vida. Y luego con una mueca desdeñosa
nos preguntó cuándo publicaríamos el retrato y si le obsequiaríamos una copia.
—Una copia, dos, tres, cuantas tú quieras, pero vas a decirnos algo sobre tu vida hasta el momento en que te dedicaste a vender cancioneros, haciéndoles un disentible [sic] reclame.
—Ya les le
dicho cómo me llamo, quién fue mi padre y dónde nací. Desde pequeño quise
ayudar a mi madre y trabajé en cuanto se presentaba. El trabajo no es cosa que
se pueda estar eligiendo mucho. ¡Ya ve usted! Yo he sido de todo. Desde
chiquitín me dijeron unos amigos de mi padre que tenía buena voz. Y yo cantaba siempre,
cantaba en las iglesias cuando había música, en las calles cantaba sin
acompañamiento, y en mi casa con acompañamiento... de algunos puntapiés de mi
señor padre, que en gloria esté, al cual maldita la gracia que le hacían mis
líricas aficiones.
Hace unos seis
años que comencé a hacer el negocio que hasta ahora ejerzo. En los primeros días
los granujas me seguían de cerca, me apedreaban, me insultaban. Yo me había resignado
a todo y aceptaba esas chuchufletas porque me convenía aceptarlas, ya que en
esa resignación se iba mi negocio.
—Después el
público fue acostumbrándose a mi aparición en las calles, con una gorra blanca
en la cabeza, unas botas bastante creciditas en los pies y una ropilla en
estado de merecer. La entonación de las canciones me las proporcionan unas
señoritas muy buenas que tienen una voz como los ruiseñores y que saben de
corrido la letra de estas canciones como si fueran ellas mismas las que escribieran
los versos. Son unos monstruos…
—¿Muy feas eh?
—No señor,
unos monstruos de talento. ¡Si usted las oyera!
—¿Tú las
imitas bien? "Pan Frío” aprovecha de la resignación con la cual escuchamos
los datos que nos está proporcionando para darnos una muestra de sus
habilidades como cantor y decirnos:
—Las cosas
hay que oírlas para decir si son buenas. Allá va el "Suspiro"
—¿Qué es
eso?
—Una
canción muy, triste,
Venga.
A pesar de
la prohibición que reza en unos cartelitos bastante deteriorados, nos reclinamos
en una de las columnas del jardín porque creemos que la emoción va a hacernos
daño; Somos muy susceptibles.
“Pan Frío"
mira en torno suyo
—¿Qué miras?
A las
madrecitas no les gusta mucho la buena música.
Y en momentos que nos preparábamos a decirle que las madrecitas tenían muy buen gusto, comienza "Pan Frío"
El suspiro suele ser
el más grato mensajero
el juramento primero
que hizo el hombre a la mujer.
[Una versión de "El suspiro", cantada por Fred Rohner en "La Catedral" se puede apreciar haciendo click en este enlace "El suspiro"]
La canción era larga, nos sería difícil recordarla en todas sus partes,
El cantor al terminar, buscó en nuestra fisonomía una exteriorización de agrado
y al no encontrarla dijo:
—No son
muchas las personas a las que les gusta la buena música...
Entonces le
preguntamos por su permanencia en el hospital. Nos dijo que él no sabía qué enfermedad
tenía: que tosía un poco y que la tos no lo dejaba.
Nos
acercamos entonces al interno de la sala, un joven de largo mandil que estudiaba
cuidadosamente y que nos acogió con muestra inequívoca de desagrado, y que al ser
interrogado por nosotros nos contestó con sequedad.
—Tiene una
bronquitis.
"Pan Frío"
tiene una bronquitis ha dicho el interno de la cara severa, de la voz seca y del
largo mandil. Y el damnificado se repito la palabreja para no olvidarla.
Entonces
preguntamos a "Pan Frío" por el trato que recibe. Dejémosle la
palabra.
—Es muy
bueno, la madre es muy buena, el doctor es muy bueno, los remedios son muy
buenos...
—¿Y la comida?
—Usted dirá,
por la mañana una gran tasa de leche pura, con un dedo de nata, con un par de
panes que da gusto verles y más gusto aún comerles. En el almuerzo un caldo
riquísimo muy calientito, de un sabor que basta para abrir el apetito a un poste
y mucho más a un cristiano que es más sensible; un gran plato de arroz con un
beafsteak jugoso grande y suave, un plato de guiso, una tasa de leche. Y eso
que estoy casi a dieta…
Hemos de
confesar que la declaración nos abrumó, porque no estábamos preparados a
escucharla, Nos preparábamos a continuar nuestra entrevista con el tenor
callejero; pero en esos momentos se acercaba al grupo, que formábamos nosotros,
una religiosa que avanzaba tranquilamente con su vestido azul y su blanca
corneta. Era el fin de la entrevista. Un fin triste, con la profunda tristeza de
todo lo quo sale de la vida en la vida misma. Era un fin digno de una entrevista
entre un mal tenor y un mal periodista, digno de la charla quizá un poco tonta
de un hombre que ha de contarlo todo al público, para ganarse la vida y un
hombre que ha de cantárselo todo al público, aunque su garganta se niegue a dar
paso a notas tristes. Pensamos al abandonar el Hospital en que la laringitis
del cantor trae a la mente la idea de la parálisis del periodista, la parálisis
de las manos que escribieron mucho, bueno o malo. ¡Qué más da!
Y entonces deseosos
de vengar la sequedad abrumadora del trato del interno joven y del largo
mandil, que estudiaba cuidadosamente reclinado en la mesa do la sala, le
formulamos un voto irónico:
¡No sea
usted periodista!
Y allí, en
la sala larga, en la sala clara, donde los enfermos reciben de la pública
caridad un auxilio y un consuelo, creímos hallar un algo de profundamente
triste, abrumadoramente triste.
¿Sería la canción de "Pan Frío" la cara triste y
seca del interno?
H.
V.
| "La Prensa" 29.11.1908 |
BREVE REPORTAJE A “PAN
FRÍO”
La evolución de una vida.— “Pan Frío” tenorio.— La vida de puro cantor.—Malas canciones y peores chistes
"Pan Frío" es un genuino producto de este medio que, según
no sé qué filósofo criollo, es un mediecito de plomo con agujero. El que se
mete por el agujero—no cabe sino una aguja— llega a lo que quiere.
Pan Frío no quiso ser más que vendedor de los cancioneros populares
y se pasa la vida de puro cantor como los ministros se la pasan de ministros
con puro. . . en la boca.
"Pan Frío" merece reverencias, solicitudes y respetos.
Inició su vida pública con la venta de cancioneros y no se ha pasado a
catedrático de literatura de nuestra Universidad a pesar de que se habla tas
con tas con muchos…
—Hola, "Pan Frío"
— ...Yo soy un pobre cisne…
—iQué bien cantas!... Pero eres más soso que un pan con babas. Voy a
hacer un reportaje. ¿Y tus botas?
—Se las llevó el doctor Durand a la Argentina. Jé… jé… sí, pues.
—¿Tienes relaciones con los políticos?
—Con mis afines, no más... Jé… jé… "Pan Frío" se ríe con
esa formidable cachaza que Dios le ha dado y que es el encanto del público.
—Qué opinas del presidente?
—¿Yo?... Ay mi conejito. Que, por él me muero…
—¿Pardo es tu conejito?
—No, hombre. Concha, que también tiene su canción:
Y sé que Concha, que Concha
a Pepe no dejaría
porque ello, hacerle seria
a su apellido una roncha.
….
Yo sé q' Concha, que Concha…
—¡Eso es muy malo!
—Lo hizo Ugarriza, repentinamente.
—Y de Muñoz, el nuevo ministro de gobierno
¿qué opinas?
—También tiene su canción con música de "La Viejecita"
Con la boca abierta
hasta aquí he llegado…
—Hola... ¿Y sobre Riva Agüero
—Tiene su canción:
Vengan valses,
vengan polkas
Vengan sin cesar,
que no hay mayor placer
que el de mandar…
y más mandar…
—Eso es del "Encanto de un vals", jé...jé...jé...
—Oye "Pan Frío" ¿y para Puente?
—Hay su canción:
Puente nadie pasa
por tu dignidad
Coro
Puente, nadie pasa
por tu dignidad...
¿Qué les parece?
—Iguales a los otros...
—También son de don Pedro.
—Y del de Fomento, ¿qué me dices?
—Esa canción es de rehilete. Hay que decirla muy seguida. Es sacada
de mi cabeza...
—Je...jé…jé… Si…
—Eres un soso
—Pero estás elegante?
—Es que me he dedicado a la conquista de Eva. De las hijas de doña
Eva del Paraíso…
—del Paraíso de la Plaza de Toros.
—¡Que no hombre! ¡Del Paraíso celestial!...
—Hombre Qué novedad! ¿Y a cuántas llevas rendidas?...
—He perdido mi libro de teneduría.
—Eso quiere decir que has rendido a muchas.
—Rendidas ocho.
—¿Y fatigadas?
—Algunas.
—Y cómo haces para reducirlas [sic]?
—Métodos de los yanquis, pues, importados con exclusiva. . . Tengo dos sistemas: el oral u séase [sic] las voces de los versos de los poetas jóvenes que me las pone en punto mayor de voluptuosidad y el manómano que es el lenguaje mudo pero eficaz de las manos. ¿Qué la "endividua" que trato de conquistar se opone porque es soltera; dos versos de poeta modernista tirados con la delicadeza aristocrática de dos pedradas me las aturde...
¿Qué la endividua es viuda? Entonces recurro á métodos suplentes. ¿Que está separada del marido? La llevo al Zoológico á ver los leones, ¿qué se muestra escurridiza? la doy una vuelta por otra parte, ¿que se resiste todavía? no hay que darle más vueltas entonces: esa mujer es la sucursal de Hindenburg...
—Me estás resultando una tempestad
para las damas, "Pan Frío".
—Una tempestad con todos sus efectos.
Ya sabe el lector, "Pan
Frío" Tenorio. Es lo único que le faltaba al país. "Pan Frío"
tenorio y el "doctor" diplomático....


No hay comentarios:
Publicar un comentario