lunes, 3 de octubre de 2016

UNA POLKA “CARACTERÍSTICA DEL PERÚ” DE 1850: ENRIQUE HERZ Y SU PASO POR EL PERÚ

Luis Salazar

En 1845, con la llegada al poder de Ramón Castilla, el Perú comenzó a superar el período de inestabilidad originado por el proceso independentista que remeció todo el continente americano. La base de esta situación fueron los ingresos generados por  la comercialización del guano de las islas. Basadre, con mucho acierto, bautizó a este período como el de la “prosperidad falaz”. Según señala Francesca Denegri, el estado usó parte de los ingresos por el guano para fomentar el proyecto modernizador de las élites liberales. El estado se convirtió en promotor del romanticismo en el Perú (Denegri 2004:34).

                En ese contexto comenzaron a llegar al Perú concertistas de gran fama: En 1848 actuó en Lima, el gran concertista de violín y discípulo de Paganini, Camilo Sivori, quien después de su permanencia en Chile regresó al Perú en 1849 actuando en Arequipa y nuevamente en Lima. Algunos meses después, llegó procedente de México el pianista austriaco-francés Henry (Enrique) Herz, señalado en algunos artículos sobre la historia de la música criolla como el que introdujo el vals en  el Perú, aunque ahora sabemos que el vals había llegado mucho antes (el lector puede consultar mi artículo “La llega del vals al Perú en: http://www.boletindenewyork.com/La%20Llegada%20del%20Vals%20al%20Peru.htm).

                En  APUNTES PARA UN DICCIONARIO BIOGRÁFICO MUSICAL PERUANO, Rodolfo Barbacci brinda esta reseña biográfica de Herz:

 Célebre pianista alemán (1806-88) que llegó a Lima en gira de conciertos en agosto de 1850. Sin anunciarse previamente encontró de inmediato el mejor eco a su fama. Le fue ofrecido el Teatro Principal, con alumbrado, orquesta y todos los gastos para 4 funciones, gratis, si no obtenía suficiente entrada, pero como en el Teatro regía un Reglamento que limitaba los precios de les localidades, prefirió tocar en el Gabinete Óptico, donde ofreció un ciclo de 4 conciertos. Despertó mucho entusiasmo, aún antes de tocar. Su primer programa (Lunes 19-8) contó con la colaboración del tenor G. Fabí y tocó su Concierto en Do menor y Fantasías y Variaciones sobre Puritani de Bellini, Lucia de Donizetti, compuestas por él. En el 2° concierto introdujo El Viaje músico, rapsodia de temas populares e himnos de diversos países. Terminaba con Lima: La Zamacueca. En el tercer concierto colaboró la Srta. Maisondieu, en vez de Fabí. Todos sus programas constaron de Fantasías de óperas, El viaje músico, El Carnaval de Venecia, etc. Terminado este ciclo en el Gabinete Óptico pasó, en setiembre, al Teatro Principal ofreciendo 4 conciertos en los que casi repitió los mismos programas y agregó algunas improvisaciones sobre temas propuestos por el público. Terminó su actuación en Lima con un par de conciertos "monstruo" en los cuales tocó una Gran Marcha Nacional Militar compuesta por él y dedicada a los peruanos, ejecutada en 8 pianos por señoritas y caballeros aficionados de Lima, con doble orquesta, Banda militar y Coro de hombres. Se previno al público femenino que no se asustase con el fuego de artillería que estaba incluido en la obra. Antes de despedirse avisó al público, por los diarios, que deseaba editar un Álbum de Arias nacionales peruanas, con notas ilustrativas, por lo que solicitaba a los profesores y aficionados le remitiesen las melodías a su alojamiento, que él las arreglaría y editaría. Se quedó en Lima algunas semanas, tocó otras veces programas similares, en el Teatro, pero no con el mismo éxito. A principios de noviembre se fue a Chile. En junio de 1851 regresó, decidió quedarse unas cuantas semanas en Lima antes de seguir viaje a Europa y ofreció nuevos conciertos en el Teatro Principal con renovado éxito. En su primer programa (9-6) tocó su Rondó Suizo con acompañamiento de orquesta, un Andante expresivo y Regreso a Lima que termina con la Polka Los encantos del Perú. Los otros programas estuvieron formados por Variaciones sobre temas de óperas, obras propias y El viaje musical. Compuso y ejecutó el cuadrito musical La Tapada que fue muy festejado y que se anunció como Las gracias de una tapada o El día de San Juan en Lima y que fue una polka. En su 7° Concierto, en el rondó La Embajadora introdujo el célebre baile nacional La Pobreza. En esta segunda serie de conciertos ofreció 10, y marchó hacia Londres  el 9-7-1851. Las gracias de una tapada llegó impresa a Lima en setiembre de 1851 (Casa Ricordi), junto con otras obras suyas. 

                Con el título de LA TAPADA polka característica del Perú he ubicado la partitura a la hace referencia Barbacci y nos muestra que ya a mediados del siglo XIX la polca estaba aclimatada en nuestro país con características que la distinguían. 




Un fragmento de ella pueden escucharlo en este enlace: 
https://soundcloud.com/luis-salazar-48/herz-la-tapada


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